Se abrirán las puertas del cielo, la tierra se verá bañada en luz y oro; todo el que observe tal fenómeno obtendrá al punto la más perfecta paz interior, y la existencia en pleno cantará, armoniosa. La raza humana, empero, será la única excepción: se perderá el asombroso acontecimiento por no haber sabido limpiarse las legañas para abrir los ojos y haber puesto todo perdido de sangre al intentar recortarse los pelos de la nariz.
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