De cualquier modo, se sienten bien las oleadas de caricias en líneas, y los estremecimientos, y las sonrisas,y los sueños, y el delfín.
jueves, 2 de junio de 2011
Nadando entre medusas
Por mucho que uno haya visto o vivido, nunca dejarán de ocurrir cosas que nos sorprendan. Para bien en muchos casos.
sábado, 5 de junio de 2010
unsaid
Y yo me despido, sonriente
y sin decirte (aunque lo veas)
que mi boca pide ansiosa
bailar de nuevo con tus clavículas
o perderse en el grito suave de tu vientre.
Me voy, y callo
pues bien sé que no es posible
bailar con miedo.
madrugadada
La lluvia de fotones arrecia
y el mundo afuera cruje -cada vez más fuerte-
mientras el vientre de la tierra se abre
cascarón del ave para quien soy pluma
que a veces olvido
perdida en el concierto que amanece
recordando nuestros cuerpos de pelaje invisible.
martes, 17 de noviembre de 2009
Cicatriz vacía
El paso del avión por mi cabeza interrumpe el vuelo
sin, aún así, permitirme aterrizar
enredada en los cuchillos sonoros
que me recuerdan bombas que nunca oí.
Silencio. Que se mueran los grillos
que cese ya su cortejo a los faroles
pues están tan confundidos como yo, mas no lo saben.
La vida se me escapa hecha humo
hecha piedra
en esta tierra de cables aéreos y casas de lámina pestañeante.
El viento se tomó la noche libre
y debe estar ya bailando con mis cenizas
que sólo dejan de ser agua
cuando parecen cemento.
sin, aún así, permitirme aterrizar
enredada en los cuchillos sonoros
que me recuerdan bombas que nunca oí.
Silencio. Que se mueran los grillos
que cese ya su cortejo a los faroles
pues están tan confundidos como yo, mas no lo saben.
La vida se me escapa hecha humo
hecha piedra
en esta tierra de cables aéreos y casas de lámina pestañeante.
El viento se tomó la noche libre
y debe estar ya bailando con mis cenizas
que sólo dejan de ser agua
cuando parecen cemento.
Minutos de sutura
Él va a estar allí, le dije al teclado
donde los discos y la hierba marchan
en fila de a uno, como ejército
o pasarela de modas.
Mientras tanto, el pájaro
con alas de pétalos como cuchillas de afeitar
destaza mi estómago, mi garganta
acelerando el metrónomo
tomando el lugar de la música
mientras quiebro mi cráneo contra el muro invisible de menta de colores.
Mi vientre abierto se llena de hormigas
en una muerte eterna de tres cuartos de hora
y una vida eterna de dos mas tres meses.
Todo lo demás fue muestra gratuita
en éste preciso instante, que lo será en otro.
El rojo de mi boca ya no importa
mas no consigo que deje de parecer imprescindible,
pues la libertad comienza donde acaba la esperanza
que siempre fue una zorra difícil de matar.
Los minutos pasan, y el costal de mis costillas
encuentra alivio en vaciarse sobre horizontes azules
que abarco sobradamente con mis manos
(con una sóla, incluso)
iguales a las suyas. Las manos son recuerdos
los ojos son recuerdos
las plantas son recuerdos
de los que nacen las hormigas
que ya devoran mi sexo, triturándolo
volviéndolo completamente inútil.
El hijo perdido que nunca llevé dentro
grita también su nombre
junto con las hormigas, las plantas, los ojos y
las manos. El día
siguiente nunca existe, no ahora
cuando cada instante es la historia entera
y , aún así, nada ocurre.
donde los discos y la hierba marchan
en fila de a uno, como ejército
o pasarela de modas.
Mientras tanto, el pájaro
con alas de pétalos como cuchillas de afeitar
destaza mi estómago, mi garganta
acelerando el metrónomo
tomando el lugar de la música
mientras quiebro mi cráneo contra el muro invisible de menta de colores.
Mi vientre abierto se llena de hormigas
en una muerte eterna de tres cuartos de hora
y una vida eterna de dos mas tres meses.
Todo lo demás fue muestra gratuita
en éste preciso instante, que lo será en otro.
El rojo de mi boca ya no importa
mas no consigo que deje de parecer imprescindible,
pues la libertad comienza donde acaba la esperanza
que siempre fue una zorra difícil de matar.
Los minutos pasan, y el costal de mis costillas
encuentra alivio en vaciarse sobre horizontes azules
que abarco sobradamente con mis manos
(con una sóla, incluso)
iguales a las suyas. Las manos son recuerdos
los ojos son recuerdos
las plantas son recuerdos
de los que nacen las hormigas
que ya devoran mi sexo, triturándolo
volviéndolo completamente inútil.
El hijo perdido que nunca llevé dentro
grita también su nombre
junto con las hormigas, las plantas, los ojos y
las manos. El día
siguiente nunca existe, no ahora
cuando cada instante es la historia entera
y , aún así, nada ocurre.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Desfiles
Suenan los tambores, las trompetas y la marimba. Los demonios ocupan sus sitios correspondientes, engalanados para desfilar con el mejor de sus estilos,adornados de sueños translúcidos y cadenas de memoria -cada eslabón es un recuerdo que amarra al demonio en cuestión a mis costillas-.
Comienzan a marchar, cabeza en alto, haciendo su mejor esfuerzo por parecer irreductibles. Se inclinan para conseguir que los eslabones de sus cadenas brillen hasta parecer más soles que el sol mismo. Resplandecientes falsedades, alucinaciones holográficas, realidades alternativas, pasados que sólo comparten con el presente el vacío de su ausencia brillante y espejística. La vista se confunde, deslumbrada por tanto oropel. Los ojos se cierran, pero aún se puede ver a los demonios, desfilando en círculos alrededor de una, bailando samba, enseñando las nalgas, riéndose a carcajadas mientras busco la salida, pugnando por dejar atrás el desfile y recuperar la visión del sol en lo alto.
domingo, 13 de septiembre de 2009
Encontrarse con uno mismo por la calle, y no reconocerse. Subir una montaña, y topar con el mar una vez en la cumbre. Mirar entre las propias costillas y encontrar todo lo que existe.
Quizás nada sea como pensamos. Quizás nos venimos equivocando desde el principio, empecinados en no sorprendernos, buscando las maneras de limitar el mundo para explicarlo más rápidamente, cómodamente compartimentado hasta que se nos acaban los cajones y lo absoluto nos desborda, haciéndose evidente nuestra ceguera en nuestro empeño por negar la existencia de todo aquello que nunca fuimos capaces de etiquetar.
Mientras tanto, sin prestar nunca atención a lo evidente, continuamos dejándonos la vida en construir nuevos diques de contención de la realidad, mirando hacia cualquier otro lado cuando los muros se derrumban, haciendo llover ladrillos sobre nuestra cabeza.
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